
Zero de Yeah, yeah, yeahs.
Supongo que como seductor debo acostumbrarme a buscar el lado bueno de las cosas. Así que cuando estás en París pero no vas poder salir de la habitación del hotel te pones a pensar qué hacer. Podría hacer como las putas en los sesenta, salir al pasillo y esperar que pase alguien apeticible. Mientras se me ocurre alguna idea mejor pongo la tele francesa y veo a Neil Strauss en ella. No me gusta la tele pero, después de todo, las reglas están para saltárselas, el plan del pasillo podía esperar. Era un programa en el que entrevistan a varias personas a la vez buscando que interactúen entre ellos. Style estaba promocionando su nuevo libro Rules of the Game, en España Domina el método en 30 días (en Francia 30 jours pour séduire / Confessions d'un Virtuose de la Drague) y junto a él estaba el cómico francés Elie Semoun. En un momento de la entrevista le preguntaron a Semoun su opinión sobre las ideas de Style y contestó una frase para enmarcar, dijo que las mujeres por naturaleza desconfían de los hombres y que para seducirlas en lugar de hacer el gran juego directamente primero hay que ganarse su confianza. A Neil Strauss que estuvo todo el programa bastante acartonado no le quedó otra que darle la razón y desear que ese tío no escribiera libros de seducción porque si no nadie compraría el suyo.
La frase de Semoun sintetiza una idea que es esencial para entender todo lo relativo a las manifestaciones de interés (lo que se suele llamar SOIs o ADIs) pero yo prefiero llamar piropo.
El otro día un lector (en concreto Tuyyoya) me pedía ayuda para que sus piropos le funcionaran. Yo le pregunté a qué llamaba que un piropo funcionara. Y ahora os repito la pregunta a vosotros ¿qué tiene que pasar para que un piropo funcione?
Para mi la respuesta es clara: un piropo funciona en la medida en que logra reducir la natural desconfianza que las mujeres sienten hacia un hombre que pretende ligar con ellas.
Las mujeres quieren ser seducidas, no tengo la menor duda, pero no quieren ser engañadas. Y ese temor a ser engañadas les lleva a desconfiar de los hombres y a llenar de obstáculos el camino hacia la seducción. La función de un piropo es allanar el camino haciendo desaparecer los obstáculos mostrándonos como hombres interesados en ella, hombres que ven en ella a una mujer especial, diferente y mejor a las demás.
Y partiendo de esa base construye los piropos pensando en una sola idea: transmitir a la mujer la idea de que te interesas por ella porque es especial, diferente y mejor a las demás.
La razón por la que a muchos hombres no les funcionan los poderes es porque están más pendiente del para qué que del por qué. Es decir, sueltan los piropos con el objetivo de obtener la validación de la mujer ya sea convirtiéndose en sus perritos falderos dispuestos a aplaudirle todo o bien en plan perdonavidas ensalzando sus virtudes pero dejando bien claro que ellos son mejores.
Un piropo no es algo que vaya aumentar tu atractivo, no. Un piropo es algo que explica por qué estás ahí y por qué quieres ir a más. Un piropo lo dices pensando en el por qué (te piropeo porque eres especial) no en el para qué (te piropeo para que veas que soy atractivo). Con los piropos no se trata de ser tú el guapo sino que lo sea ella.
La posición de valor.
Eso de que para decir un piropo hay que partir de una posición de valor es mentira. Hay que partir de una situación de credibilidad. Como he explicado un piropo busca vencer las resistencias de una mujer transmitiendo tu creencia de que es especial. Si no suenas creíble lo único que vas a conseguir es empeorarlo todo.
Conocí una chica que me comentó que una vez estaba con un chico y la cosa iba francamente bien. Entonces él se puso a recitarle poemas extremadamente bellos. Ella cogió el bolso y salió corriendo. ¿Qué pasó? Que ese hombre sonó del todo menos creíble, apenas conocía a la mujer como para ponerse a recitar poemas de amor. Estaba muy claro que él no tenía más interés en ella que como un agujero a rellenar. Partía de una posición de valor: la cita iba muy bien; el piropo era muy bueno: poesía digna de un profesional (si es que en el siglo XXI aún quedan profesionales de la poesía) pero le falló la genuinidad y chico, eso es clave cuando hablamos de piropos.
Lo que tiene más sentido es la regla de que la mujer se gane el piropo. Eso sí, interpretada de una forma muy diferente a lo que suele verse por los foros.
Son muchos los que defienden que no debe piropearse a una mujer hasta que se han percibido IDIs o IOIs (llámalos como quieras). Me parece una idea bastante IDIota. De lo que sí se trata es de piropear sólo cuando has visto algo en la mujer susceptible de ser piropeado. Si una mujer se comporta contigo como una auténtica zorra piropearla no conducirá a ningún resultado positivo. Pero no porque no partas de una situación de valor sino por falta de genuinidad: cómo es posible que un hombre mínimamente equilibrado sienta atracción genuina hacia una mujer que le desprecia.
Es una idea que ya comenté anteriormente, la única señal de que le gusto a la mujer que tengo en cuenta es que ella se revele tal cual es, que invierta en la conversación mostrando su personalidad y su manera de ser. Es eso lo que persigo y valoro. Que la mujer me haga morritos, que se toque el pelo o que dilate las pupilas no le doy especial importancia. Ya no es solo que puedan ser falsas señales (ver señales equivocadas I ¿eres fácil de seducir? ) es simplemente congruencia: tengo el suficiente éxito con las mujeres como para emocionarme por el hecho de tener a una mujer detrás de mi, en su lugar prefiero pasar un buen rato con una mujer. No busco una fan, busco una compañera con la que caminar por la vida unas horas, días o tal vez años.
En consecuencia, no es que piropee porque esté en una situación de valor, sucede que como la mujer ha invertido en la interacción he podido apreciar en ella detalles que halagar.
Comenzar por un piropo.
Todo lo que he dicho... ¿significa que no puedo abrir por un piropo? No, significa que si dices un piropo en el minuto 5, 10, 60 ó 2880 (que son 2 días) tendrás que ser coherente con lo que ha sucedido en esos 5, 10, 60 ó 2880 minutos.
Cuando abres con un piropo no puede ser coherente con lo que ha sucedido porque no ha sucedido nada (aún) pero sí puedes ser coherente con tu manera de ser. Volvemos a lo de antes: no confundir el para qué con el por qué. No se trata de comenzar con un piropo para que la chica te vea como alguien atractivo y no te rechace sino comenzar con un piropo porque eres una persona social interesada en conocer a esa mujer por el motivo que transmite el piropo. Así logras vencer su natural desconfianza hacia los desconocidos que se acercan a ligar con ella. No se trata de que piense que eres atractivo sino de que no hay motivo para desconfiar de ti.
Al abrir con un piropo no buscas generar atracción sino ser percibido como alguien sociable e interesado en conocerla por el motivo que expresa el piropo. Esto se demuestra en la forma en que reaccionas a su respuesta. Quieres socializar y una negativa de la mujer no te deprime sino que empiezas el juego. Es aquí donde cobra sentido esa frase de Zan Perrion de comportarse como si hablara marciano cuando una mujer te dice que no.
Coherencia= proporcionalidad.
Una forma, quizá la mejor, de ver cuando en un piropo prevalece el para qué frente al por qué es analizar su proporcionalidad con relación al momento de la interacción.
Un piropo tiene que ser coherente a lo que acaba de suceder. Se trata de eliminar barreras y eso solo se logra siendo proporcional a lo que ha sucedido, de lo contrario la mujer sospechará que todo es un plan preconcebido y artificial.
De modo esquemático (y por tanto un poco reduccionista) un piropo según el momento puede transmitir estas sensaciones:
1) Eres especial, quiero conocerte. Al principio, no la conoces. Intuyes que la chica es especial basándote en algún rasgo suyo. Pretendes iniciar una conversación con ella.
2) Eres especial, quiero conocerte mejor. Ya has hablado con ella y tu piropo refleja que hay entre los dos un principio de conexión. Se trata de mantener una charla profunda en la que mostrar vuestras personalidades.
3) Eres especial, me alegra estar contigo. Ya la has conocido bien y puedes apreciar su personalidad. Se trata de empezar una relación (que no necesariamente tiene que ser larga), de llegar al nivel sexual.
Y por último, la gran pregunta, qué piropear.
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Esto es lo que hay que piropear: lo que te hace especial, es lo que te hace diferente. Coge eso y di que es maravillosa precisamente en eso en que es especial.
Aprende a ver cosas diferentes en la forma de ser de las mujeres. Puede ser algo de su forma de vestir, de relacionarse o su fabuloso culo. El caso es que te acostumbres a buscar lo que hace que para ti esa mujer sea especial y lo valores.
Anexo.
La seducción de una persona y de masas tienen muchos rasgos comunes. Uno de ellos es la confianza, de igual manera que no puedes pretender que una mujer se acueste contigo si no confía en ti no puedes pretender ganar unas elecciones si la gente no se fía de ti. Este artículo de John Carlin sobre los problemas del Premier británico creo que os será muy útil para valorar la importancia de ser uno mismo. (Atención a la cita de Shakespeare. Espectacular)
La Tragedia de Brown
Por cierto John Carlin es autor de un libro magistral llamado El Factor Humano sobre cómo Mandela consiguió reconciliar a una nación con algo tan intranscendente como un partido de Rugby. Un libro que no solo os hará mejores seductores sino también mejores personas, dos cosas que, desgraciadamente, no siempre van juntas.










